31 enero 2008

Cariño ¿por qué me traes flores a casa?

Hasta la fecha hemos venido hablando en numerosas ocasiones de los efectos negativos que ejercen los parásitos sobre sus hospedadores (1, 2, 3). Concretamente, los ectoparásitos que conviven en los nidos de aves, producen en ellas efectos perjudiciales tales como reducción de su crecimiento o incluso, reducción de su supervivencia. Entre múltiples comportamientos antiparasitarios por parte de las aves para evitar estos costes podríamos citar la inclusión de plantas verdes en sus nidales, las cuales, podrían favorecer a las aves en su interacción con los ectoparásitos por, al menos, dos vías diferentes, reduciendo la carga parasitaria (por las propiedades insecticidas de algunas de las plantas que incorporan a los nidales) o por su efecto activador (inmunomodulador) sobre la respuesta inmunitaria de las aves.

Pero, en los últimos años, otras hipótesis han sido planteadas igualmente para explicar el comportamiento de incorporación de plantas verdes a los nidales de aves. Al respecto, diferentes estudios desarrollados en el estornino común (Sturnus unicolor), han hecho replantearse otras posibilidades a los investigadores. Así, surgió el planteamiento de que en esta especie, el comportamiento de introducir plantas al nido podría estar jugando un papel importante en la selección sexual de esta especie. Varias evidencias parecen apoyar esta posibilidad, por un lado son sólo los machos los que aportan este material al nido, mientras que las hembras parecen esforzarse más en sacarlo de los nidales. De ser un material antiparasitario, parecería lógico que la hembra aportase material al nido al igual que lo hace el macho, en vez de esforzase por sacarlo de los nidos. Además, el aporte del material se produce principalmente en el periodo anterior a la aparición de los polluelos en el nido (cuando mayores cargas parasitarias se producen en los nidos), más concretamente, este comportamiento parece concentrarse en el periodo fértil de la hembra. Por otro lado, el efecto que parece producir en las hembras sería un incremento de sus niveles de testosterona, a la par que afectarían a las decisiones de la hembra en cuanto a su inversión en la proporción de sexos de su descendencia. Así, en un estudio experimental en el que los investigadores aportaron plantas a los nidos, ellos observaron que las hembras alteraban la proporción de sexos de su descendencia, incrementando el número de machos con respecto al de hembras, mientras que la tendencia encontrada en esa población era al contrario. Además, los machos con mayores niveles de hormonas sexuales (que consiguen más hembras) aportaron mayores cantidades de plantas que los machos monógamos, lo que sugiere que resultarían más atractivos para las hembras, consiguiendo un mayor número de parejas. En todo caso, parece que el transporte de material verde a los nidos de esta especie, podría estar jugando un papel en la señalización de la calidad del macho a la hembra durante la reproducción y estas hembras a su vez, parecen responder variando (invirtiendo) su estrategia reproductiva. De hecho, cuando se incremento la cantidad de plantas en el nido, también se encontró que las hembras aumentaban el número de plumas que aportaban al nido, otra posible señal sexual propuesta para esta especie que se relaciona con la experiencia reproductiva de la hembra y la fecha de puesta (ambas variables correlacionadas con la condición corporal de la hembra).

Como todo en la naturaleza, es posible que cada una de las hipótesis planteadas sean verdades parciales y expliquen una proporción de la variabilidad encontrada. Pese a ello, lo más fascinante de todo, a mi parecer, es la combinación de señales que parecen tener un papel en la “comunicación” entre sexos en la reproducción de las aves, pues como debe ocurrir en el caso de los estorninos, el macho debe señalizar a la hembra su calidad por el aporte de material, mientras que ésta debe indicarle su calidad al macho por otras vías, el aporte de plumas y el color de sus huevos (como se demostró recientemente).


Algunas referencias al respecto:

Polo y Veiga 2006. Nest ornamentation by female spotless starlings in response to a male display: an experimental study. Journal of Animal Ecology, 75:942-947.
Polo et al. 2004. Female starlings adjust primary sex ratio in response to aromatic plants in the nest. Proceedings of the Royal Society of London B, 271:1929-1933.
Veiga et al. 2006. Nest green plants as a male status signal and courtship display in the spotless starling. Ethology, 112:196-204.

3 comentarios:

Germánico dijo...

¿Y por qué a las hembras humanas les gustarán las flores como regalo?. Ese es un tema digno de estudio en la psicología evolucionista.

El proceso evolutivo es verdaderamente complejo. Darwin atisbó una relación sencilla que los explica en sus grandes trazas, captó la esencia, podría decirse, la ley suprema que subyace a toda esa complejidad.

Pero la cantidad de caminos diversos, a veces contradictorios y enfrentados, a veces coadyuvantes, a veces solapados, a veces paralelos, y todos ellos por debajo de la consciencia de los distintos seres, muestra claramente cómo la evolución es una suerte de síntesis armónica del azar autoorganizado en necesidad.

La relación de los parásitos con sus huéspedes y todo lo que de ella se deriva es verdaderamente un campo del que se extraerán muchas enseñanzas biológicas y sobre historia y mecanismos de la evolución.

Pensamiento libre dijo...

No he leido los trabajos que citas, pero ¿Mencionan allí qué plantas verdes son las que incorporan? ¿Hay tal vez algún patrón en el tipo de plantas?

Saludos

Parasite dijo...

sí, desde luego los caminos de actuación de la selección natural (en este caso selección sexual) son impresionantes. La maraña de información que existe debajo de cada comportamiento animal, muchos de ellos aún no interpretados por el hombre, suponen un camino tedioso aunque tremendamente atractivo por el que bucear en la búsqueda de hipótesis.

En cuanto a lo que comentas, pensamiento libre, tan pronto como pueda mirarme de nuevo los trabajos te contestaré. De momento, te puedo decir que en los animales que utilizan (o podrían hacerlo) plantas como medios insecticidas se han empleado diversidad de especies, en parte supongo, debido a la disponibilidad de dichas plantas en cada territorio. Además, estas plantas se han analizado buscando principios activos con cualidades insecticidas, obteniendo resultados satisfactorios. Para el caso de los estorninos ya te contaré.

Saludos!