Para saber más:
-Sobre las bases neuroquímicas de la atención evaluadas con el 5-choice serial reaction time task, aquí.
-Sobre la relación entre impulsividad y consumo de drogas, aquí.
Un divulgativo y escéptico paseo por la evolución y el cerebro.

Para todos aquellos interesados en temas relacionados con las ciencias del cerebro, a partir de este mes de noviembre y hasta el año que viene
Si tenéis oportunidad, no dudéis en pasaros por alguna de ellas.
Aquí os dejo un enlace al programa completo y esta es la web oficial.

Antes de meternos en faena, una apreciación de tipo lingüístico. Hay autores a los que no les gusta hablar de “efecto placebo” o “efecto nocebo” porque en esa expresión subyace la idea de que el tratamiento en sí produce un efecto
Hay situaciones en las que un alto porcentaje de la gente tiene expectativas negativas sobre un cierto tratamiento. El ejemplo ideal es el de la visita al dentista. Sin embargo, por más que he buscado no he encontrado estudios en relación con esta profesión y el efecto nocebo
Parece ser que la expectativa del paciente es fundamental en la aparición de la respuestas placebo y nocebo. Un trabajo mostró en los años 80 que el informar sobre los efectos secundarios de ciertos tratamientos podía dar lugar a un incremento en la aparición de enfermos de corazón. El estar asimismo informado sobre efectos negativos de algo que no los produce también puede dar lugar a la aparición de la respuesta nocebo, como si se tratase de una infección. Así, en el año 62 trabajadores de una fábrica textil comenzaron a sufrir dolores de cabeza, irritación de la piel o náuseas que atribuyeron a la presencia de un mosquito que habría llegado de Inglaterra entre una partida de telas. Sin embargo no se encontró al mosquito en cuestión y sí que se observó una “infección psicogénica masiva” alrededor del mundo que afectaba por lo general a comunidades pequeñas y que se extendían más rápidamente entre mujeres que habían visto a otras sufrir esa misma condición. Y es que este es otro de los factores que influyen en la aparición de la respuesta placebo/nocebo, la empatía. Si se observa en alguien un efecto beneficioso o perjudicial de un determinado tratamiento y la empatía con esa persona es grande
Y, a nivel del encéfalo, ¿qué regiones estarían implicadas en estas respuestas? Un estudio reciente observó la actividad del cerebro en respuesta a un potente analgésico en función de las expectativas de los individuos acerca del tratamiento
Por último, existen casos extremos del efecto nocebo. Por ejemplo, algunas muertes producidas por el uso de magia negra o vudú. No son muy frecuentes pero personas especialmente susceptibles pueden verse afectadas de forma muy negativa por la expectativa negativa que estas prácticas generan en ciertas culturas. Y no debemos olvidar que incluso algunas terapias alternativas pueden dar lugar a respuestas nocebo, por lo que no serían tan inocuas como sus defensores suelen defender.
La existencia de estas respuestas placebo y nocebo plantean cuestiones éticas importantes en el tratamiento médico. Por ejemplo, si sabemos que la información sobre efectos secundarios de un tratamiento puede disparar la respuesta nocebo, ¿debe primar entonces la información del paciente sobre las posibles consecuencias negativas de esa información? Se sabe, por ejemplo, que si a un paciente al que se está administrando un analgésico por vía intravenosa se le informa de que ese tratamiento ha sido detenido pero en realidad sigue siendo administrado el efecto analgésico de ese tratamiento se ve reducido. Otra cuestión interesante al respecto es si debe fomentarse entre los médicos el adquirir estrategias para fomentar la confianza de los pacientes en los tratamientos, incluso aunque a veces se exageren algo los resultados, para así favorecer las respuestas placebo. Son estas cuestiones que deberán ser estudiadas en tiempos venideros.
Una nota curiosa pero anecdótica: me contaba el otro día un veterinario que a veces cuando les llega gente con su perro o su gato diciendo que su mascota está apática, que ya no juega con ellos, etc

Hace unos día se ha sabido que el investigador
Los hechos por supuesto son reprobables, como si suceden en cualquier otra ocupación. Nos indigna ver que un delantero se tira en el área contraria simulando un penalty, que un policía se lucra vendiendo la droga que decomisa o que un banquero…en fin, cualquier cosa que haga un banquero. Posiblemente lo peor que puede hacer un científico es falsear datos o, como en el caso de este psicólogo holandés, inventarse esos datos, que ya puestos en faena es más cómodo que tener que hacer el experimento para luego amañar los resultados
Sin embargo, lo que me interesaba en este caso es comentar brevemente el papel de los medios en estos casos de fraude científico. Los que nos dedicamos a la ciencia somos los más indignados con el tema porque pasamos muchas horas en el laboratorio obteniendo muchos resultados negativos y decepciones como para que alguien que no ha movido un dedo o que ha falseado datos consiga publicaciones en revistas de alto impacto, con todo lo que ello significa
Durante estos días la noticia del fraude del psicólogo holandés ha aparecido en casi todos los medios de comunicación, en algunos casos incluso entre las noticias destacadas del día, lo cual no me parece en absoluto censurable, pues es una información relevante que debe ser conocida por el público. El problema es que la ciencia no goza de demasiados titulares en la prensa y los medios de comunicación en general, por lo que el tratamiento que se hace de estas noticias puede dar la sensación de que el fraude es una práctica habitual de los científicos, contribuyendo a crear una figura negativa del científico, al menos en algunos sectores de la población. Por suerte los científicos gozan de la valoración más alta por parte de los ciudadanos en comparación con muchas otras ocupaciones.
Por otro lado, en los medios se exagera la importancia de fraude científico intentando enfatizar el papel del científico que lo ha cometido, haciéndolo pasar por una “autoridad mundial en su campo”. Yo, sinceramente, a Stapel no lo conocía y de hecho jamás había visto titulares en medios de comunicación haciendo referencia a sus investigaciones. También he llegado a escuchar en algún telediario que nadie se explica cómo el artículo publicado en Science pudo pasar los filtros para llegar a ser publicado. Hombre, no seamos ingenuos. Fabricar datos no es tan complicado. Basta con saber que un tema es relevante y saber las preguntas adecuadas que deben formularse para publicar con impacto alto. Otra cosa es que haya que hacerlo bien, y Stapel parece que no lo hacía mal.
Que conste que creo que los medios están haciendo un esfuerzo en los últimos años por informar mejor sobre ciencia, aunque todavía queda mucho por mejorar, y podrían aprender de muchos bloggeros, que informan mucho más y mejor sobre ciencia que los principales medios de este país. Por ejemplo, muchas de las noticias que se dan en los periódicos y televisión son calcos de otras por la sencilla razón de que los periodistas copian los comunicados de prensa que les envían una semana antes de su publicación las revistas científicas más importantes, como son Science, Nature o Lancet, que en general, son buenos artículos periodísticos
Llevo dándole vueltas en los últimos tiempos a algo que me parece, cuanto menos, triste
Pero la cosa es incluso peor, porque en el colegio y durante mis años de bachillerato y COU
El principal problema de esta flagrante ausencia de la teoría evolutiva de los planes de estudio es la mala comprensión de la misma. Es difícil que alguien jamás haya oído hablar de ella, pero más difícil es que alguien te explique bien en qué consiste. Te encuentras a menudo con el famoso apotegma “es una teoría que dice que sobreviven los más fuertes” o explicaciones de cosecha propia que es mejor no reproducir. El tema es serio porque una persona con formación en biología puede llegar a decir sandeces
¿Para cuándo entonces una asignatura acerca de la teoría evolutiva? Hay contenido suficiente como para crear una asignatura de 6 créditos
La economía no es una ciencia con carácter predictivo. Sus modelos fallan más que escopetas de feria. Y, sin embargo, tiene cierta aureola de ciencia exacta que me imagino que tendrá que ver con el hecho de que trabaja con números. Este blog no es dado a las reivindicaciones, pero haremos una excepción, viendo la que está cayendo en los últimos
Releí hace poco un libro más que recomendable de John Allen Paulos titulado Un matemático lee el periódico, en el que hace un repaso a diferentes tipos de noticias y cómo podrían ser mejoradas aplicando algunos conceptos matemáticos sencillos. Entre estas noticias se encuentras las económicas y, sobre todo, aquellas relacionadas con los expertos que emiten predicciones de cómo van a comportarse los mercados y qué ocurrirá con las inversiones a corto y largo plazo. El problema es que los modelos matemáticos y, más concretamente, las variables que los conforman no se relacionan de una forma lineal, por lo que las predicciones se tornan harto complicadas, ya que leves modificaciones de una sola de esas variables pueden dar lugar a cambios en las otras que den resultados completamente distintos. La economía funciona en cierto sentido como el clima.
Pero antes, una historieta. Recordé que en el libro Quirkology, Richard Wiseman comentaba precisamente este mismo punto de la incapacidad para predecir de forma precisa los movimientos bursátiles. Y se demostró dando una determinada cantidad de dinero
He seleccionado un par de párrafos del libro de Allen Paulos que me parecen de especial relevancia, a tenor de lo que uno tiene que soportar día tras día en los telediarios y periódicos de turno. El primero de los párrafos tiene que ver con aquellos aspectos que hacen que una previsión económica sea más precisa.
Se observará que la seguridad de las previsiones y predicciones sociales es mucho mayor cuando en vez de ser a largo plazo son a corto plazo; cuando se refieren a fenómenos sencillos y no a fenómenos complejos, y conjugan parejas de variables estrechamente relacionadas en vez de muchas en intrincada interacción; cuando se trata de anticipaciones vagas y no de predicciones concretas; y cuando no están contaminadas por las intenciones de los protagonistas. Se observará igualmente que muy pocas predicciones políticas y económicas cumplen estas condiciones.
Y aquí, un cierto párrafo reivindicativo:
Aunque la teoría del caos hace dudar de la validez a largo plazo de muchas previsiones sociales, apunta también algunas ideas constructivas, aunque vagas, para tenerlas presentes al leer artículos sobre economía y otros sistemas sociales. Una dice que un cambio real en los sistemas suele exigir la reorganización de su estructura. Otra, que para producir cambios en un sistema concreto hay que buscar puntos de apoyo máximo, puntos que con frecuencia no son evidentes y que a veces están lejos de los efectos que se buscan. Otra, que hay pruebas de que hace falta un poco de caos para que los sistemas se estabilicen y recuperen.
No quiero terminar sin recomendar otros libros de Allen Paulos, pero especialmente El hombre anumérico, que creo que debería ser de obligada lectura durante el bachillerato, por lo ameno que es y, sobre todo, lo sencillo que resulta entender matemáticas y estadística con él.
Fuentes:
-John Allen Paulos , Un matemático lee el periódico, Tusquets Editores, Colección Metatemas, 5ª edición, 2005.
-Richard Wiseman, Quirkology, Macmillan, 2007