La idea es que para simular un evento futuro lo que se hace es recombinar fragmentos de recuerdos, lo que ellos definen como hipótesis de la simulación episódica constructiva. Esta hipótesis propone que la simulación de episodios futuros requiere un sistema que pueda recombinar de forma flexible detalles de sucesos pasados. Esta idea explicaría además por qué la memoria es un proceso constructivo en el que se unen diferentes piezas de información, en lugar de ser como un disco duro mediante el que recordaríamos todo tal cual sucedió. Así, según Schacter, la función principal de la memoria sería mantener la información disponible para simular eventos futuros.
A favor de esta hipótesis se encuentra el hecho de áreas cerebrales reclutadas para recordar e imaginar eventos se solapen. Es interesante sin embargo que al simular el futuro la activación de esas áreas comunes es mayor que cuando se trata de recordar algo, lo que tiene sentido, ya que en el primer caso no sólo debe recordarse algo sino que además deben recombinarse fragmentos de esos recuerdos. Esta idea tiene además su reflejo en un trabajo en el que se mostró que estudiantes eran capaces de imaginar con mayor detalle eventos futuros relacionados con contextos familiares (su casa o la casa de un amigo) que cuando esos contextos les eran novedosos (la jungla o el Polo Norte). Esto mismo se cumplía cuando los sucesos a imaginar tenían que ver con contextos cercanos en el tiempo (lugares de la universidad) o más lejanos (lugares del colegio).
Entre las áreas cerebrales que podrían estar implicadas en esta simulación del futuro se encontrarían la corteza prefrontal, que se ha relacionado clásicamente con la capacidad para planear la conducta, y con el hipocampo, que no solo participa en la consolidación de la memoria, sino que jugaría también un papel importante en establecer relaciones entre elementos (Figura 1). Más concretamente, la región anterior del hipocampo es la que estaría implicada en el procesamiento de relaciones entre elementos (integrar detalles en el espacio y en el tiempo). Está región, además, se activa más cuando se trata de imaginar sucesos con pocas probabilidades de suceder, o cuando se imaginan sucesos específicos en lugar de genéricos. El resultado es que las simulaciones de gente con daños en hipocampo no solo son menos ricas en detalles sino que además no está bien integrados carecen de coherencia espacial. El hipocampo, por tanto, parece una región muy importante en esta capacidad para simular eventos futuros, si bien los resultados todavía son controvertidos. Inicialmente varios trabajos mostraron que personas con lesiones bilaterales en el hipocampo no solo tenían problemas para recordar eventos pasados, sino también para generar descripciones detalladas de eventos futuros imaginados.
En un estudio se separó la capacidad de los individuos para simular el futuro, bien a partir de recuerdos personales, bien a partir de fotografías que se les presentaban, de modo que se podía evaluar el peso de la memoria episódica sobre la generación de simulaciones del futuro (en elcaso de la fotografía la memoria episódica no tendría por qué ser importante para generar esas simulaciones). Lo que se observó fue que los individuos con daños en el hipocampo presentaban problemas en la variante en la que no se utilizaban las fotografías pero no en aquella en la que la memoria episódica no era necesaria para generar la simulación (la que empleaba las fotografías).
Sin embargo, todavía hay que estudiar algunas cuestiones pendientes acerca de esta hipótesis. Por ejemplo, debe estudiarse si las simulaciones del futuro simplemente implican el recuerdo de fragmentos de experiencias previas o si hay un proceso de combinación de diferentes episodios. Por otro lado, es casi seguro que la memoria semántica (la fuente de conocimiento acerca de las características generales de los sucesos) también está implicada en la construcción de escenarios futuros.
Por tanto, la propuesta de Schacter es la de considerar al cerebro como un órgano fundamentalmente prospectivo que usa la información del pasado y del presente para generar predicciones acerca del futuro. La memoria sería entonces la herramienta usada por el cerebro prospectivo para generar simulaciones de eventos futuros posibles. La hipótesis es, cuanto menos, sugestiva. Y sus implicaciones a nivel adaptativo son innegables. Seguiremos de cerca los progresos de esta hipótesis.
Para saber más:
-Schachter D.L. et al., (2007), Rembembering the past to imagine the future: the prospective brain, Nat Neurosci Rev 8:657-61.
-Addis,D.R: y Schachter, D.L.,k (2012), The hippocampus and imagining the future: where do we stand?, Front Human Neurosci 5: 173.
Aunque no relacionado con este tema en concreto, Schachter escribió un libro de obligada lectura sobre la memoria: Los siete pecados de la memoria.






