14 febrero 2011

Historias escépticas: el caso de Emily Rosa contra el Tacto Terapéutico (Therapeutic Touch).

Sucedió en 1998. Emiliy Rosa era una niña de 9 años que estaba diseñando su proyecto de ciencias para el colegio. Tenía intención de hacer algo con unos M&Ms, pero mientras decidía qué hacer vio en la televisión a unas personas que afirmaban ser capaces de sanar sin siquiera tocar a sus pacientes, simplemente ”masajeando” sus “campos de energía”. Formaban parte de una terapia que había cobrado cierta notoriedad en Estados Unidos y que tenía por nombre Therapeutic Touch (Tacto terapéutico). Emiliy, en ese mismo momento decidió poner a prueba las afirmaciones de aquellas personas. La idea era simple pero ingeniosa: si esas personas eran capaces de percibir campos de energía, podrían hacerlo en condiciones controladas?

Su madre, enfermera, se puso en contacto con 21 personas que practicaban el Tacto Terapéutico, cuya experiencia oscilaba entre los 1 y 27 años, para someterlos a la prueba que su hija había diseñado. Todos ellos se mostraron conformes y muy seguros de ser capaces de superar la prueba. Ésta era ciertamente muy sencilla. Emily se colocaría en una mesa enfrente del terapeuta pero separados ambos por un trozo de cartón que impediría que uno viese al otro. Entonces el terapeuta habría de introducir sus manos con las palmas hacia arriba a través de dos orificios practicados en parte inferior del cartón. Emiliy colocaría una de sus manos sobre otra del terapeuta pero sin llegar a tocarla (entre 8 y 10cm por encima) y éste debería decidir si la mano de Emily si encontraba sobre su mano izquierda o derecha. Una moneda lanzada al aire decidiría la mano del terapeuta sobre la que Emily colocaría su propia mano. Así, en estas condiciones experimentales, el nivel del azar sería del 50%. Todo lo que significase un porcentaje de aciertos por encima de ese 50% implicaría que los terapeutas eran capaces, de algún modo, de captar el campo de energía de Emily.

Además el experimento contó con un control ya que, previamente a realizar la prueba, Emily permitió a cada uno de ellos que detectase su “campo de energía”. Una vez que el terapeuta se mostraba conforme y afirmaba haberlo detectado, entonces se pasaba a realizar la prueba en sí.
El nivel de acierto de los terapeutas fue del 47%, es decir, en torno al nivel del azar durante el primero de dos experimentos. El segundo se llevó a cabo debido a que parte de los sujetos, al ver los resultados, ofrecieron como posible explicación al bajo porcentaje de aciertos que a menudo una mano funciona como receptora de los campos y otra como emisora. Por eso en un segundo experimento se permitió elegir a los terapeutas qué mano querían que Emily colocase sobre las suyas. Esta vez el porcentaje de acierto fue del 41%.

Esta sencilla prueba demostraba, por tanto, que esas personas que decían ser capaces de modular los campos de energía de las personas para curarles diversas patologías, ¡no eran capaces de detectar esos campos de energía! ¿Probaba esto que la terapia no fuese eficaz? No, pero evidentemente, si la terapia se basa en la detección de campos de energía y estos no son detectados (entre otras cosas, porque no existen tales campos), entonces es bastante fácil suponer que la terapia no puede ser eficaz. El como si alguien ciego pretendiese operar a corazón abierto.

Los resultados del trabajo de Emily fueron publicados en la revista JAMA (Journal of American Medical Association) y ella se convirtió en la persona más joven en publicar un artículo en una revista científica y demostró que a veces hacer ciencia sin medios también es posible. Basta con tener buenas ideas.
Fuentes:
-Specter M (2009), Denialism. How irrational thinking harms the planet and threatens our lives, Penguin Books.
-Shermer M, (2005), Science friction. Where the known meets the unknown, Holt Paperbacks.
-Rosa, L., et al., (1998), A close look at Therapeutic Touch, JAMA 279 (13): 1005-10.
Daniel Manzano, de Mazanas entrelazadas , me ha puesto sobre la pista de un documental sobre Emily Rosa. Posiblemente no sea este, aunque en él la podemos ver realizando los experimentos, así como una breve explicación sobre el efecto placebo.

12 comentarios:

Daniel Manzano dijo...

Hace tiempo vi un documental donde aparecía esta historia. La había olvidado y me parece que es un caso claro de como la racionalidad se abre paso entre tanta superchería.

Gracias por compartirla.

Luis Ramos Vargas dijo...

Gracias por compartir esta nota. Felicitaciones por el blog.

Me gustaría que publiquen artículos acerca de la inteligencia emocional y social en la persona.

Héctor dijo...

Muy bueno Brainy :D

Pedro Garrido dijo...

Gracias Daniel sobre lo del documental. No había caído en ello. de hecho este trabajo realizó con dos grupos de terapeutas y al segundo s ele filmó, por lo que ese documental seguramente correspondía a esa segunda tanda de experimentos que realizaron.

Luis, aunque nos gustaría escribir sobre muchas más cosas me temo que hay blogs que podrían escribir sobre inteligencia emocional mejor que nosotros. Blogs como Psicoteca, seguro que pueden dedicar algunos apuntes al tema con mucho más criterio que nosotros. Aunque aficionados a la psicología, somos de formación biológos, por lo que seguramente no seríamos precisos a la hora de tratar esos temas que nos propones. Eso sí, de neurociencia , lo que quieras.

Luis Ramos dijo...

Hola

Gracias por su respuesta. Mi pedido no se entendió claramente, me gustaría mucho que hagan artículos acerca de la inteligencia social, altruismo, inteligencia emocional orientado a las neurociencias. Actualmente existen trabajos fascinantes al respecto, como por ejemplo: las neuronas espejo(Marco Iacoboni es uno de sus más destacados representantes), que explican el porque de nuestra empatia y aborda (al menos en parte, las bases neurológicas del ser humano hacia la bondad y hacia la vida en sociedad). En fin, la temática me resulta muy interesante, y sería muy provechoso (al menos así lo considero) que abordes estos temas en tu blog.

Una vez más, gracias por la respuesta y mucho más éxitos en tu blog. Saludos desde Tacna-Perú.

Pedro Garrido dijo...

Entonces, sí, Luis. En algún momento seguro que le dedicamos algún apunte a algunos de los temas que nos sugieres desde la perspectiva neurocientífica.

Un saludo.

Guoda dijo...

¿Me pregunto si es "superchería" sentir calor del interior de tu cuerpo, canalizarlo para el exterior y ver cómo varias personas empiezan a mejorar?
¿De verdad os creéis que no pueden existir "cosas" mas alla de lo que veis? Eso es ignorancia señores, y yo no me baso en una historia, me baso en una realidad.

Republica bananera dijo...

Guoda: El experimento, su ejecución y los - cómicos - resultados están a tu disposición, los puedes leer. ¿Hay algo que consideres incorrecto en el diseño, ejecución o análisis de resultados de ese experimento? ¿Si o no?

Por el momento ese experimento demostró que el toque terapéutico - y por extensión otras "terapias" similares - no son más que una fantasía, y que los terapeutas no pudieron demostrar lo que se mostraron convencidos de poder demostrar antes de comenzar el experimento. Podrá gustarte o no, pero esta es la realidad que se ha podido comprobar empíricamente, aunque, sintiéndolo mucho, esta realidad contradiga tus creencias (como ha ocurrido con otras creencias como el sacrificio de animales para atraer buenas cochechas, el creacionismo, la tierra es plana, la tierra es el centro del universo,...).

PD: Por supuesto que existen muchas cosas que aún no hemos descubierto, nadie ha dicho lo contrario. Pero eso no significa que existan todas las "cosas" que cualquiera pueda proponer.

Anónimo dijo...

Desde cuando un terapeuta de reiki es un maestro Jedi para andar detectando energias???? Esto es hablar y experimentar desde la ignorancia, o sea que validez cero para ese pseudo-experimento. Un practicante de reiki solo es un canal de energia, un puente para equilibar las energías de la otra persona, punto. Jamas he oido a nadie en reiki hablar de detectar energías.

Anónimo dijo...

NICK :

ESTIMADOS PIENSEN POR UN MOMENTO CUAL ES LA PREMISA DEL EXPERIMENTO, SI LOS TERAPEUTAS SIENTEN O NO LA ENERGIA COMO DECIAN SENTIRLA. POR LO TANTO QUE EL EXPERIMENTO HAYA DADO NEGATIVO, ES DECIR, QUE NO SIENTEN LA ENERGIA COMO DECIAN SENTIRLA NO QUIERE DECIR QUE NO EXISTA DICHO BIOCAMPO MAGNETICO Y MUCHO MENOS QUE EL METODO DE IMPONER LAS MANOS CARECE DE EFICACIA. POR EJEMPLO SI QUIERO COMPROBAR QUE ES UN PLACEBO DEBO HACER UN ANALISIS CON UN OBJETO DE ESTUDIO QUE NO SE SUGESTIONE,(EXISTE UNA INVESTIGACION CON RATAS DE LABORATORIO QUE INDICA LA BAJA DE LOS SINTOMAS DE ESTRES)O SI BAJA LOS NIVELES DE ALGUNA TOXINA EN SANGRE QUE TAMBIEN EXISTEN INFORMES QUE LO EXPLICAN, TAL VES EL CANCER TODAVIA NO SE CURE NI POR CIENCIA NI POR IMPOSICION ENTONCES ESTAN EMPATADOS. PERO ANTES DE JUZGAR ANALICEN CUAL ES EL OBJETIVO DE CADA COSA. SALUDOS

Anónimo dijo...

No existen esas energías punto. Todo eso es charlatanería punto. Si crees en eso, eres subnormal punto. Así ya lo entiendes?

Anónimo dijo...

El de las bananas dice:

"Por el momento ese experimento demostró que el toque terapéutico - y por extensión otras "terapias" similares - no son más que una fantasía, y que los terapeutas no pudieron demostrar lo que se mostraron convencidos de poder demostrar antes de comenzar el experimento. "

Eso no es cierto, ese experimento con la pauperrima muestra que manejaron no demostró nada, sugirió que en esa muestra esos practicante no pudieron detectar el supuesto campo de energía. No es un resultado concluyente.