21 marzo 2011

El palmaris longus, ese gran desconocido.

El apéndice, la capacidad para mover las orejas a voluntad, o las muelas del juicio. Todos ellos son caracteres que no contribuyen a incrementar nuestra supervivencia y, sin embargo, siguen ahí, haciéndonos compañía como prueba de una evolución que todavía no ha sido capaz de quitárselos de en medio. Hay algunos otros ejemplos que son menos conocidos, como la presencia del palmaris longus.

El palmaris longus es un tendón que se encuentra en la muñeca entre dos músculos flexores (carpi radialis y carpi ulnaris). La forma de poder verlo es juntar los dedos pulgar y meñique de una mano y girar la muñeca hacia la parte anterior del antebrazo. Para aquellos que tengan dudas, pueden verlo claramente en este vídeo.




La cuestión es que no todos tenemos este tendón. Un artículo mostró que en torno al 16% de la población caucásica no lo tiene. También se ha estudiado su presencia en la población nigeriana o la población china, con diferencias claras entre las distintas poblaciones.

Es posible tenerlo sólo unilateralmente (en uno de los brazos pero no en el otro) e incluso en otros casos puede ser doble. La ausencia del palmaris longus no parece crear problemas serios para la movilidad de la mano, por lo que parece ser un ejemplo similar al de la ausencia de las muelas del juicio o la incapacidad para mover las orejas (aunque esto último pueda proporcionarte cierta fama en bautizos, bodas y comuniones).

Se cree que el palmaris longus no es excesivamente útil para nosotros, pero sí para los primates como chimpancés u orangutanes. Este tendón les permitiría una mejor sujeción a las ramas de los árboles y por eso poco a poco se ha ido perdiendo en nosotros, por lo que según esta hipótesis podría ser considerado como un rasgo vestigial.

Pero, ¿qué hay de vosotros? ¿Tenéis palmaris longus?¿ Y vuestros conocidos? A ver si podemos hacer un buen estudio poblacional entre todos.

8 comentarios:

Gregorio Segovia dijo...

Yo las orejas no las puedo mover, lo cual me hubiera dado sin duda fama mundial. Pero puedo arquear las cejas individualmenta: ¿para que le servía eso a nuestros ancestros? Ya sabes que últimamente estoy muy leido en el tema y no he visto ninguna mención (tampoco a la función de la barbilla, presente sólo en el Homo sapiens; el otro día se me pasó preguntarle a Ignacio).

Gregorio

Nuria dijo...

Me pasa lo que al señor Sevilla, no muevo las orejas pero arqueo las cejas por separado. He buscado mi palmaris longus como se indica en el vídeo, pero no lo he encontrado. No sé si por torpeza o porque no lo tengo.

Pedro Garrido dijo...

Gregorio, tú me preguntas por caracteres que aparecen en Homo sapiens y no están en otros primates, mientras que yo hablo de caracteres de primates que poco a poco van desapareciendo en Homo sapiens.
Lo de las cejas yo creo que puede ser variabilidad individual a partir de la capacidad común de arquear las cejas. No tiene por qué aportar una ventaja evolutiva evidente. Simplemente un subgrupo de individuos que portaban ese carácter pudo ser más exitoso en un momento determinado.
Tampoco sé si el poder arquear una ceja individualmente es un carácter genético o puede entrenarse, porque de ser así la cuestión quedaría resuelta.
Aparte de tus dos ejemplos hay otros dos que a mí me gustan mucho como el del blanco de los ojos (que se supone que nos permite una mayor expresividad y empatía porque nos permite saber hacia dónde mira nuestro interlocutor)y la sonrisa que, aunque se diga que otros primates pueden mostrarla, es casi genuinamente humana (se pasó de enseñar los dientes como gesto de agresividad a mostrarlos como señal de empatía).

Nuria, lo fundamental cuando hagas la prueba es que una vez que juntes tus dedos pulgar y meñique muevas la muñeca hacia la cara anterior de tu antebrazo (eso no lo hacen en el vídeo porque ellos usan otro método que es el de presionar la palma, pero el que te digo es más eficaz).
Si aun así no lo ves es que seguramente no lo tienes, porque en general se ve bastante bien.

Un saludo.

Tay dijo...

A mi se me nota hasta con la mano relajada, quizás aun tenga futuro en la gimnasia deportiva. :P

Muy interesante
Un saludo

Gregorio Segovia dijo...

¿El señor Sevilla?

Obviamente olvidé añadirle el tono irónico a mi comentario (pero lo de la barbilla sí que me desasosiega).

Lo del blanco de los ojos se comentó el otro día.

Gregorio

joselito el de la voz de oro dijo...

Pues yo no tengo, tal vez por eso soy tan malo escalando (y no por la barriga que me ha salido jeje)
Lo del apendice no estoy de acuerdo, hay una hipótesis que dice que sirve como un reservorio de bacterias intestinales que me parece bastante plausible.

Sus dijo...

En la muñeca derecha se me marca claramente incluso con la mano relajada. En la izda no lo encuentro.

Anónimo dijo...

yo lo tengo en los dos antebrazos.L