05 octubre 2007

Agresividad y cerebro: ¿somos agresivos o nos hacemos agresivos?

El penúltimo apunte publicado en el excelente blog La lógica del titiritero, me ha animado a escribir acerca de un tema que habitualmente es polémico, porque suele enfrentar a aquellos que defienden la influencia de la cultura sobre el comportamiento (como hacía Ortega y Gasset) frente a aquellos que defienden una mayor influencia sobre este de nuestro legado genético (Konrad Lorenz, entre otros). La agresividad es uno de esos comportamientos que a menudo desatan este tipo de debates por sus repercusiones sociales y éticas e incitan a preguntar aquello de si el que mata lo hace porque es una mala persona con malas intenciones o porque su cerebro le obliga a matar (y eso hace que parezca una mala persona, con malas intenciones, aunque él no lo sea).

Se han llevado a cabo algunos trabajos acerca de las bases neurobiológicas de la agresividad tanto en roedores como en humanos. Estos estudios han mostrado que los circuitos cerebrales que median la agresividad no han cambiado a penas en la evolución e incluso las moléculas que participan en la modulación de estas conductas son las mismas. Veamos algunas de ellas.

El neurotransmisor al que más se ha relacionado con la agresividad es la serotonina. Bajos niveles de serotonina producen altos niveles de agresión y, de hecho, estos efectos pueden revertirse con antipsicóticos atípicos (afectan al sistema serotoninérgico incrementando los niveles de serotonina). Por otro lado, la MAO A, una enzima que degrada la serotonina y la dopamina también está relacionada con la agresión, de modo que altos niveles de MAO A o una alta actividad de esta enzima producen altos niveles de agresividad, lo que contradice los resultados obtenidos para la serotonina, aunque bien podría tratarse de una dinámica en forma de U-invertida donde tanto bajos como altos niveles de serotonina darían lugar a conductas agresivas mientras que habría un rango óptimo de activación donde esas conductas no tendrían lugar.
También se ha relacionado a otros neurotransmisores con la agresividad, como la noradrenalina (aunque los datos no son muy concluyentes), o el óxido nítrico (los efectos sólo se han visto en animales de laboratorio). Y también se han relacionado altos niveles de testosterona con altos niveles de agresividad, si bien en humanos esta relación no es tan clara y es más dependiente del contexto (si la agresividad se mide en tareas competitivas la testosterona sí tiene un efecto sobre la misma, pero si se evalúa mediante cuestionarios ese efecto no se aprecia).

Pero, ¿en qué medida contribuyen los genes y en qué otra el ambiente a los comportamientos agresivos? La cuestión no está clara. Lo único claro es que existe una interacción entre ambos, y el resultado de esta interacción es lo que vemos cuando estudiamos el cerebro. Hay un par de ejemplos al respecto muy interesantes.

En los ratones de la especie Peromyscus polionotus se observan mayores tasas de agresividad cuando los días son cortos que cuando son largos. Este incremento en la agresividad parece estar mediado por los estrógenos liberados y no parece depender de la densidad de receptores de estrógenos, sino de si la acción de los estrógenos se da por vía genómica o no genómica. El fotoperíodo aparentemente regula las acciones moleculares de los estrógenos actuando de forma rápida en los días cortos (vía no genómica) y más lentamente en los días largos (vía genómica).
En humanos se ha visto que existen dos variantes de la enzima MAO A, una larga y otra corta. Un grupo sueco estudió si el genotipo podía interaccionar con el ambiente en el que se criaron los sujetos objetos de estudio y podía verse afectado el comportamiento agresivo. Para ello siguieron el comportamiento de varios individuos que habían sido maltratados en la infancia y observaron que los individuos que portaban la forma larga de la MAO A, tanto si habían sido maltratados como si no, tenían niveles similares de agresión, mientras que en aquellos que portaban la forma corta, aquellos que no habían sido maltratados no tenían niveles diferentes de agresividad con respecto a los otros dos grupos, pero los que portaban la forma corta y habían sido maltratados mostraban altos niveles de agresividad (de hecho, el 80% de ellos había tenido problemas con la ley en alguna ocasión).

Por tanto, ¿genes o ambiente? Parece claro que existe una interacción entre ambos factores y que cada caso precisa un estudio pormenorizado. Se quedan en el tintero algunas cuestiones interesantes: ¿observar violencia genera más violencia? Parece, por estudios en animales y en niños jugando con videojuegos violentos que es así. Y, las más importantes ¿está predeterminada nuestra agresividad y no podemos hacer nada por evitarla? Por ejemplo, se ha visto que algunos psicópatas presentan microlesiones en la corteza prefrontal que podrían estar relacionadas con su comportamiento anormal. ¿En qué medida se podría atribuir culpabilidad a un sujeto con una lesión de este tipo?
Desde luego, lo que parece claro es que la visión clásica, religiosa y maniquea del bien y el mal, ya no parece tan fácil de interpretar como antes y que parece haber más factores que afectan al comportamiento que la pura maldad o la pura bondad.

Bibliografía recomendada:
Nelson, R. y Trainor, B.C. (2007), Neural mechanisms of agression, Nat.Rev.Neurosci 8: 536-546.
Caspi, A. et al. (2003), Role of genotype in the cycle of violence in maltreated children, Science 297: 851-854.
Damasio, A., El error de Descartes, Ed.Crítica, 2003.

Nota: El pasado domingo se publicó en el dominical de El País un artículo acerca del tema, que no estaba del todo mal, salvo por un error garrafal en cuestiones de neuroquímica, que no me atrevo a reproducir aquí.

28 comentarios:

Brain May dijo...

Excelente post, vamos en tu línea. Es evidente que es (y será) muy difícil ver que parte de las conductas humanas y del resto de los animales, son debidas al ambiente y de qué manera influye la carga genética.
Por esa misma razón sería muy difícil explicar una conducta en un individuo por una sobrexpresión de un gen "X" o por una lesión en la zona "Y", ya que la influencia del ambiente como has comentado (presnciar escenas violentas etc) influye de gran manera por lo tanto discernir cual es la proporcion en la que participa uno y otro es muy complicado.
En el planolegal sería muy complicado en lo que respecta a un juicio por agresión asesinato etc hasta que no se supeiera de que modo cada lesión, cada gen etc contribuyen a ese comportamiento, de estea manera veríamos cual ha sido la influencia del ambiente.

Un saludo

Héctor dijo...

Un excelente post, como no se puede esperar menos de Brainy. Dirás que es peloteo, pero es cierto, tus artículos nunca defraudan.

Bueno, veo que habéis comentado lo de aprendizaje de agresividad por observación. Podemos encontrar un artículo interesante sobre el tema AQUÍ.

Hay alguna cosa que tal vez yo pueda añadir. Por ejemplo lo que se llama "la agresividad instrumental". Hay un post interesante sobre el tema en el museo de la ciencia. Es el post sobre aprendizaje operante. Se comenta lo que es y se da a entender la agresividad instrumental.

Por otra parte existen algunos estudios sobre psicofisiología que muestran que la agresividad es una cuestión de grado en parte (tal vez a causa de estos factores de origen genético), y que forzando las situcaciones, todo el mundo llega un momento en que pierde el control y muestra conductas agresivas. Ese punto es diferente para cada persona. Y habría diferentes tipos de actuación agresiva.

Por último sería de destacar algunas situaciones causantes de agresividad en gran número de sujetos. Una sería cualquier situación en la que se aplican consecuencias aversivas. Sobre todo cuando los elementos aversivos se deben al control externo (no controlamos las causas de nuestro sufrimiento). En ese caso se suelen desatar conductas agresivas. Si alguien o algo es el causante de dichos elementos aversivos, las conductas agresivas se dirigen contra la fuente de dolor.
Otra situación, es la frustración. Cuando no conseguimos nuestros fines muy deseados. Sobre todo si algo o alguien es la causa de la no consecución de los mismos. La conducta agresiva irá dirigida contra aquello que impida llegar a aquello deseado.
Por cierto, en el post anterior os he enlazado un video bastante chulo.
Saludos del Museo de la Ciencia.

Ceprio dijo...

Sin duda el de la heredabilidad de la conducta es un tema controvertido. Se hereda? depende del ambiente?
Yo creo que depende de muchos factores, algunas dependerán mucho del ambiente, otras poco...
es un tema muy interesante, buen post ;)

intoku dijo...

No hay muchos blogs como este, Felicidades y gracias!

Permaneceré "conectado"...

Héctor dijo...

"Por ejemplo, se ha visto que algunos psicópatas presentan microlesiones en la corteza prefrontal que podrían estar relacionadas con su comportamiento anormal. ¿En qué medida se podría atribuir culpabilidad a un sujeto con una lesión de este tipo?"

Sobre esto que comentas he encontrado otro post aquí:

http://depsicologia.com/

El que se llama...

"Los segundos pensamientos son reales"

Héctor dijo...

Para lo que podría tener mucha importancia estos descubrimientos es para diseñar nuevas pruebas para las licencias de armas, o para aceptar a agentes de policía, licencias de caza, seguridad, conducir...

Héctor dijo...

Y también para crear nuevos tratamientos, para determinadas patologías que parecen irresolubles.

Brainy dijo...

Brain May, como siempre, captas rápido lo que quería decir en el apunte. Se nota que hemos sido compañeros algunos años, jeje.

héctor: no conocía los estudios en psicofisiología pero tienen mucho que ver con la noción de controlabilidad de una situación que, por ejemplo, en el caso del estrés, a nivel neuroquímico (es el que yo conozco mejor) da lugar a respuestas muy diferentes si ese estrés es controlable o no. También, lógicamente, a nivel comportamental esas diferencias son notables.
Por cierto, que no había pensado en lo de las licencias de armas: es una buena idea, aunque creo que todavía queda bastante por avanzar, como apunta Brain May, y conocer perfectamente qué condiciones anatomofisiológicas y psicológicas podrían sin lugar a dudas indicar que estamos ante un psicópata (el asunto no es nada fácil).

ceprio: ¿genes o ambiente? Ambos, pero dependiendo de cada situación habrá una mayor influenbcia de uno u otro. En aquello casos que el comportamiento en cuestión implique una respuesta muy importante para la supervivencia, el componente genético, sin duda será más imoprtante. Pero hay que estudiar cada caso por separado y concienzudamente porque si no siempre nos quedaremos en la frase políticamente correcta que se suele emplear: hay influencia de los dos (pero sin mojarse hacia uno u otro de los componentes para que no nos tachen de resuccionistas o de humanistas anticiencia). Je, esto último es medio en broma (pero, claro, la otra mitad en en serio).

Ernie dijo...

Lo primero es felicitar por el post. Muy completo =).
Lo segundo, me gustaría comentar acerca de este comentario:

"se ha visto que algunos psicópatas presentan microlesiones en la corteza prefrontal que podrían estar relacionadas con su comportamiento anormal"

En su conjunto, la explicación para la psicopatía no ha encontrado una razón clara. Es cierto que algunos estudios muestran lesiones en ciertas áreas de la corteza prefrontal, pero no resultan significativos en su conjunto com para poder dictaminar que la causa de la psicopatía es una lesión cerebral.
Por otro lado, existen diversos estudios bastnate interesantes que argumentan que la exposición a la violencia en series de TV, películas, etc., puede incluso ser beneficiosa para muchos sujetos con tendencia a la agresividad, ya que actuarían como una vía de expresión vicaria de la misma.

Carlos Suchowolski dijo...

Para mí la cuestión debe enfocarse no desviándose ni un pelo de la perspectiva del proceso evolutivo. Esto parece demasiado genérico, pero no siempre se respeta. Se trataría, bajando más a tierra, de sostener que toda conducta se realiza a instancias del material existente que a su vez ha sido todo él desarrollado a través del proceso histórico-natural. Ahora bien, hay algunas evidencias que deben ser tomadas muy en cuenta:
1) que ningún organismo es una absoluta unidad (siempre hay algún tipo de simbiosis presente). Esto incluse vale para los órganos entre sí. Y no siempre hay "encaje" perfecto ni ausencia de "conflictos" (el cáncer es para mí un ejemplo notable, pero muchas conductas -de lo que hablamos ahora- podrían entenderse como respuestas de ese tipo ya que es obvio que muchas atentan contra la que llamaríamos "buena" u "óptima" conducta teleonómica; o "sana" si usamos un lenguaje psicoanalítico.)
2) al no ser productos "preconcebidos" (por alguna "conciencia superior previa"), los individuos y sus componentes en el caso de los complejos, no se limitan a lo "lógico" o a lo "necesario" sino que traspasan esa vaga (o indefinible) frontera y hacen cosas que van "más allá" e incluso "en contra". Que nos cueste comprenderlo es producto de esa "extrañeza" de la que hablaba Monod.
3) Por último están las interacciones en un cuadro de Complejidad de las que destacaría las que "recortan" o "reorientan" la conducta desde "planos superiores" (en el sentido de la Teoría de Conjuntos)como el de la "psicología social predominante" (por ejemplo, la moral aceptada, la visión presente del bien y del mal, las modas, los gustos vigentes...)
Bueno, es sólo un bosquejo de índole filosófica en el que estoy trabajando y que someto a vuestra consideración.
Un saludo y gracias por el abuso.

Brainy dijo...

ernie: gracias por el comentario. Es cierto, yo apunto que existen algunos estudios que relacionan lesiones con psicopatía pero es cierto que ni todos los que presentan lesiones son psicópatas (aunque puedan tener una mayor tendencia a serlo) ni todos los psicópatas presentan lesiones. Falta siempre ese algo más, más complicado de aprehender que es el ambiente (el entorno familiar, la educación, las maistades, etc) que conformarán también al individuo. La cuestión está en ¿cuál es la influencia del factor biológico y del ambiental? Puede que en el caso de las personas con lesiones el componente biológico juegue un papel importante pero no decisivo, mientras que en personas sin lesiones el componente ambiental tenga más relevancia.
En cuanto a los estudios sobre violencia en la TV, de nuevo es el mismo asunto. En función de ciertos condicionantes biológicos, unas determinadas condiciones ambientales (por ej. videojuegos o películas violentas) pueden tener efectos diferentes sobre los individuos.

carlos: obviamente el enfoque evolucionista es interesante en este aspecto. La agresividad no sólo aparece en el ser humano, por lo que sus raíces biológicas son innegables y de hecho, muchas de las vías cerrbrales que median la agresividad son comunes entre humanos y el resto de especies. Los conceptos de bueno y malo son creaciones humanas que no tienen un significado absoluto y, por tanto, son bastante maleables. Sin embargo, la evolución en este sentido es ciega: carece de valores. La agresividad es un comportamiento que ha persistido porque es útil para quien hace uso de él y, tanto es así, que en muchos casos las respuestas agresivas no necesitabn de una meditación consciente para expresarse.
En el ser humano, por otro lado, la corteza prefrontal ha jugado un papel fundamental en la inhibición de conductas (en el resto de especies la extensión de esta área es notablemente inferior) y también tiene mucho que ver con las interacciones sociales. La corteza es la que ejerce el "control superior" sobre las respuestas más "viscerales", pero no siempre las respuestas más meditadas son las más útiles o eficaces.
Esa reorientación de la que hablas en algunos casos puede ser muy útil pero en otros, si esa reorientación está basada en dogmatismos irracionales o en entes sobrenaturales que reorientan nuestra conducta por simple designio ultraterreno, entonces puede que no sea tan útil. Pero esto, claro, ya son cuestiones más filosóficas que científicas...

Carlos Suchowolski dijo...

Es que esas "reorientaciones" pueden tener efecto real sólo porque el conjunto del organismo tiende a reaccionar "más allá" de los parámetros "aceptables" (juicio de valor que hace el pensamiento)y tanto a favor como en contra de la supervivencia (conservadora). Incluso lo que juzgamos o podemos juzgar como "negativo" (la influencia de la religión) puede ser "positivo" para la supervivencia en un momento dado y por eso estaría ahí, presente. De igual modo, podría ser a la inversa, por "exceso de conservadurismo" e impedir un determinada adaptación positiva desde el mismo punto de vista evolucionista. Y, las dos otras opciones contrarias: una influencia ideológica podría también hacer "bien" o "mal" según el caso concreto, etc. De ahí que lo suyo, lo cientñifico, sería sólo dar cuenta de los hechos o al menso reconocer que nuestros juicios de valor están condicionados y al servicio de otras instancias, tanto biológicas (y no unívocas) como "culturales" (ideológicas, por ejemplo).
Esto hay que desarrollarlo en detalle, si no es muy lioso. Y, lo cierto, será que también responde a mis genes y a mi situación en el mundo y que en cualquier momento alguna parte de mí se rebela y me machaca.

Pierrot dijo...

Simpatica nota y simpaticos los correlatos fisiológicos. Por cierto, una de tus fuentes tiene como titulo "el error de Descartes", de qué onda va ese articulo y cuál es el "error".

Saludos desde Lima

Ernie dijo...

El Error de Descartes es un libro escrito por Antonio Damasio en el que explica cómo la mente (razón) y el cuerpo (emoción) se relacionan en la toma de decisiones en la vida cotidiana a través de unos "marcadores" (marcadores somáticos) que,siendo de naturaleza emocional, se van creando con la experiencia y facilitan, de manera inconsciente, la toma de decisiones.

Viene a decir que la razón y la emoción están relacionadas mucho más de lo que se pensaba; no como dijo Descartes, que separó mente cuerpo con su dualismo. De ahí el título.

Es un gran libro. Espero haber acertado con la explicación ^^.

Brainy dijo...

pierrot, espero que te haya quedado claro con la explicación de ernie (por cierto, muy buena síntesis). Te recomiendo cualquier libro de Damasio, son todos excelentes.

El error del dualismo de Desacrtes por desgracia aún no ha llegado a la sociedad y todavía muchos creen que sus sentimientos y emociones son algo etéreo que siente o padece una entidad inmaterial que llamamos alma, pero de la cual no se tiene evidencia alguna. Uno de los objetivos de este blog es precisamente, y entre otras cosas, tratar de romper de una vez con todas con el mito del dualismo (y no sólo el cartesiano, pues esta visión se ha propuesto de muchas y variadas formas).

Un saludo.

Pablo dijo...

Hola Brainy,
Enhorabuena por el excelente post. El tema de la agresividad y el posible papel de los genes me parece interesantísimo y el constituye uno de los "tabúes" clásicos. Espero que sigamos tratándolo en sucesivos post, como siempre, con mentalidad abierta y evaluando honestamente los datos
Un saludo

Jarama dijo...

Un post muy interesante.
Me gustaria comentar algo, a ver si soy capaz de explicarlo con claridad:
Me parece que en general, en el post y en los comentarios, se enfoca la agresividad como relacionada con la impulsividad vs. control, con la cooperación pacífica vs. las conductas asociales, y con la valoración de cuando o por qué la agresividad es "adaptativa" o "patológica". Simplificando, por supuesto.
Mi comentario sería si no se está dejando de lado que una gran parte de la agresividad que se expresa en nuestra especie es socialmente aprobada, e incluso alentada: la respuesta agresiva se enseña, se entrena en ella, incluso se ordena (a menudo). En muchos casos no tiene que ver ni con la supervivencia inmediata ni con la impulsividad descontrolada, sino con una conducta social disciplinada. Que incluso requiere un condicionamiento.
No solo casos especiales como espartanos antiguos, o boinas verdes, o probos y fieles funcionarios nazis... todas las sociedades guerreras (y las pre-estatales han tenido que serlo en gran parte) han entrenado así a sus miembros varones (sobre todo, pero no exclusivamente), incluyendo el espectaculo o la practica de la violencia o la tortura como medio para adquirir tolerancia a altos niveles de brutalidad...
En las sociedades estatales esto ha sido más compartimentado por castas, clases, sexos y demás, pero lo mismo.

Según de qué violencia y circunstancias hablemos, es el más "dócil", "sociable" y "autocontrolado" el más agresivo.

No es un recordatorio agradable, pero creo que es lo que hay.

Un saludo

Héctor dijo...

¡Gran observación Jarama! Esto tendría más que ver con algunas formas de aprendizaje que hemos comentado y la instrucción para el control social.
Tendríamos influencia de la conducta, adoctrinamiento, normas sociales...

Héctor dijo...

Es generar cultura que consiga miembros más agresivos.
Y aquí tb hay diferencias individuales, pero evidentemente el hecho de facilitar este tipo de cultura de grupo, consigue más gente agresiva.
O que los que son agresivos se expresen...

Brainy dijo...

Estoy de acuerdo con lo que comentáis. Como ya hemos hablado en algunos apuntes anteriores el ambiente cultural influye de forma importante en el comportamiento de los individuos (especialmente cuando esa cultura se convierte en adoctrinamiento desde la infancia). DE ahí, por ejemplo, que la iglesia intenté vetar toda intención de enseñar a los niños cosas que vayan en contra de sus doctrinas (porque saben muy bien la influencia que se puede tener sobre los niños pequeños). Ahora bien, creo que el componente genético también es importante hasta cierto punto. En Esparta por ejemplo a los niños que no cumplían con los estándares para ser buenos guerreros los tiraban colina abajo o durante los años del nazismo algunos alemanes no defendieron la violencia y se opusieron a las barbaries genocidas nazis. Como siempre, ni todo es genética ni todo es cultura peroes cierto que en algunos aspectos una influencia importante de la cultura desde edades tempranas puede condicionar (y mucho) la futura conducta de los niños.

Jarama dijo...

Me gustaría preguntar si se sabe algo sobre lo siguiente:

A mi me parece que la agresividad socialmente aprobada o fomentada es diferente en algunos aspectos de la "otra". O sea, que personas dóciles, por su misma docilidad, pueden ser entrenados para ser brutales, pero solo con determinadas personas o en determinadas circunstancias.
¿Responderían de forma igualmente agresiva estas personas ante circunstancias de violencia socialmente desaprobada? ¿Y ante circunstancias "normales" serán más violentos (por ejemplo, en su familia o con sus convecinos)?

¿Serían más capaces, igual de capaces o menos capaces, de tener iniciativas agresivas por su cuenta -por ejemplo, como defensa, o como respuesta impulsiva ante la frustracion o la ofensa- que otras personas geneticamente iguales pero no entrenadas para la agresión?

Yo no sabría que contestar, y me inclinaría a pensar que debe haber personas de distintos tipos con respecto a esto (porque son geneticamente más o menos agresivas, o porque responden diferentemente a la educación en la agresividad *).
También me inclinaría a pensar que no todas las agresividades son iguales, que hay formas más pasivas y "obedientes" de violencia, y otras más autónomas.

(En parte, lo que pregunto es si el entrenamiento para la agresividad entrena para ser agresivo en general, discrimina mucho o poco entre los tipos y las formas obligadas, toleradas o prohibidas.)

Pero por lo que decís, la agresividad es algo que ha variado poco en nuestro arbol filogenetico, es algo muy "básico", y eso no parece coherente con varias clases de "agresividad" digamos derivada.

No sé si me he explicado bien.
El tema a mi me parece muy importante, por muchas cosas. Ojalá supieramos más.

* Como los educados por maltratadores, que pueden serlo ellos de mayores con mayor probabilidad que otros, pero no siempre. (O pueden reflejar el daño psicológico siendo personas cohibidas y siempre asustadas, o pueden superarlo relativamente bien).

Saludos. Gracias por los comentarios.

Carlos Suchowolski dijo...

Lo mismo ya lo habeis leído (aunque al no mencionarlo en absoluto, lo dudo) y os lo recomendaré (cosa que ya he hecho en mis posts por activa o por pasiva): "El mito de la educación" de Rich Harris (Edición de bolsillo, nunca mejor dicho.) Los matices se pueden hacer siempre y como siempre (hay poquísimos para mi gusto), pero yo lo considero muy importante en muchos sentidos y en especial por la ruptura epistemológica que significa.
Ya me direis los que lo lean.
Un saludo.

Héctor dijo...

Jo, me acabo de acordar del Experimento de Zimbardo. Es un experimento clásico en psicología, muy conocido.
De hecho hasta hay una película del mismo en el que exageran un poco el final...De todos modos no pasa de ser una historia, porque al no haberlo replicado en más de una ocasión queda la cosa ahí. Aunque teóricamente siempre se ha dicho que los roles a los que nos vemos sometidos suponen una influencia en nuestro comportamiento.

Y es que estamos hablando de aprendizaje, biología y genética de la persona. Añadí yo tb algo sobre situaciones. Sin embargo me dejaba lo de los roles sociales.
Las situciones y los papeles que nos toca desempeñar.
Tb podrían tener su importancia.

"personas dóciles, por su misma docilidad, pueden ser entrenados para ser brutales, pero solo con determinadas personas o en determinadas circunstancias"

Posiblemente sí. Hay estudios sobre la obediencia, que muestran la tendencia a obedecer que tenemos en determinadas circunstancias.
Y hay personas más dispuestas a obedecer. Hasta tal punto de poder causar daño a terceros por obedecer instrucciones.
Es el famoso experimento de Milgram que podemos encontrar AQUÍ.
A este experimento original le han seguido otros manipulando diferentes variables para ver que condiciones afectan a la docilidad del participante a la hora de obedecer la orden de dar descargas.
Si esto ocurre aquí que sabemos que no nos ocurrirá nada, imaginemos que si no obedecemos nos fusilan, como en un régimen militar...


"¿Responderían de forma igualmente agresiva estas personas ante circunstancias de violencia socialmente desaprobada?"

No lo sé, pero "mi opinión personal" es que el hecho de existir una "norma no escrita" que diga "agredir está mal", puede llevar a que alguien dócil no se muestre agresivo en la misma medida que si la agresividad fuese fomentada.


"(En parte, lo que pregunto es si el entrenamiento para la agresividad entrena para ser agresivo en general, discrimina mucho o poco entre los tipos y las formas obligadas, toleradas o prohibidas.)"

Te respondo con teoría de investigación básica (básica quiere decir teoría de laboratorio).
En principio siempre existe la posibilidad de discriminación al aprender, por lo tanto, si la agresividad es aprendida en teoría tb.


Jarama, espero que te sirva de algo :)

Carlos, nos podías comentar algunas ideas del libro, a ver si nos animamos a leerlo ...

Carlos Suchowolski dijo...

Espero que no me "expulseis" del blog por direccionaros a varias de mis entradas sobre el "grupismo" en mi propio blog en las cuales el peso de "El mito..." es enorme. Hay una entrada inicial con el título del libro y links a la web de Rich Harris.
Gracias por si acaso... je, je... Es que, para los que no lo sepais, Germánico fue recientemente "amonestado" por algo así. ¡Ojo!
Un abrazo.

Brainy dijo...

carlos, no hay ningún problema en eso. Quien quiera puede visitarlo y ya está. Cuanta más información, mejor.

Héctor dijo...

Brainy:

Un colaborador de nuestro blog, que es estudiante de física, ha escrito en su blog de física sobre el cerebro algunas cosas.
Es un artículo sobre ciencia ficción y ciencia...(mentiras de la ciencia en la ciencia ficción).
Igual os interesa alguno de por aquí. Quien dice Brainy (que creo que era neurobiólogo) dice cualquier otro. Os pongo el enlace por si alguien se quiere pasar.

Artículo

Es el primer post creo:

Análisis de FCF se titula

Carlos Suchowolski dijo...

Lo sé Brainy, era una estocada por elevación. Una tontería "elitista" (dicho sea de paso por enlazar con el comentario que te dejé en lo de James Watson.)

Pearl strands dijo...

Good blog!