
El editorial de la revista Nature no plantea en ningún caso la utilidad de la experimentación animal (lo da por hecho), sino si la capacidad de los investigadores para defender su importancia de cara a la sociedad es suficiente. Sólo un pequeño porcentaje de universidades o centros de investigación ofrecen ayuda a sus investigadores para explicar los beneficios de la experimentación animal, incluso aunque un gran número de investigadores afirman que estas mismas instituciones les instan a que comuniquen sus resultados públicamente. Y entre los investigadores, sólo en torno a un 3% no están de acuerdo con la experimentación animal.
En los últimos años tanto Inglaterra como Estados Unidos han aprobado leyes mucho más punitivas con los actos de activismo contra la experimentación con animales. Eso ha conseguido que al menos durante los últimos años el número de ataques a empresas o centros de investigación que trabajan con animales de experimentación se hayan estabilizado. Pero antes de ello los activistas consiguieron que en Cambridge no se llevase a cabo un proyecto de centro de investigación que albergaría a primates y, aunque un centro de similares características se construyó en Oxford, apenas se comunicó su apertura por miedo a ataques por parte de los activistas. Además, como respuesta a estos grupos han surgido asociaciones que defienden la experimentación con animales y que proporcionan información al respecto, como la asociación Pro-Test, que inicialmente se formó en el Reino Unido y que ahora se encuentra también en los Estados Unidos.
Las cuestiones éticas que plantea la experimentación animal son complejas y, por tratarse de un problema con implicaciones emocionales se presta fácilmente a acciones radicales. Sin embargo, no debemos olvidarnos que las ideas deben defenderse desde el diálogo y las medidas que exija la sociedad con respecto al control de la experimentación con animales han de cumplirse escrupulosamente por parte de investigadores, universidades y centros de investigación. Como consecuencia de esa mayor presión por parte de la sociedad para dar un trato más “humano” a los animales de experimentación se han desarrollado en los últimos años una serie de normas que pronto se aplicarán de forma uniforme en el ámbito europeo, con el fin de proteger el bienestar de los animales de laboratorio.
La revista Nature dedica un especial al tema con muchos e interesantes artículos.
Próximamente trataremos de exponer algunas de las ideas por las que los autores de este blog consideramos que la experimentación animal es necesaria y de un valor inmenso para el avance de la investigación biomédica.