07 julio 2008

Cita del día

Disfrutando del libro de J. Moreno (ver, también ver), en el capítulo tercero he visto una cita de Margalef que me parece oportuna citar aquí:

" Todas las aplicaciones de teorías que proceden del campo de las ciencias naturales a distintos aspectos de la sociedad, de la civilización y de la cultura, despiertan frecuentemente una reacción asociada a ala creencia de que el estudio y la parcial explicación con método científico, de formas de comportamiento y de organización humanas es socialmente peligroso, porque se supone que conduce a aceptar como naturales muchas injusticias y a quitar trascendencia a la conducta pecaminosa."

Brillante.

4 comentarios:

Sophie dijo...

Y esa reacción provendrá sobre todo de los sectores religiosos, ¿verdad?, esos sectores que se empeñan en que todo el mundo siga su doctrina y su moral, sin aceptar que cada cual es libre de tener su propio código ético y moral...
Muy buena cita :)

aurora dijo...

Desde distintos ámbitos se postula lo natural y se reprueba lo antinatural. Quienes así se pronuncian no sólo defienden su particular opción ideológica, sino que atribuyen a una parte de la realidad la condición de “natural”, y a otra parte la de “antinatural”.

Algunas personas consideran antinaturales (desde su personal perspectiva) la fecundación asistida, los alimentos transgénicos, los métodos anticonceptivos, la energía nuclear, la eutanasia, etc.

E históricamente han sido consideradas antinaturales otras conductas o actuaciones.

En nuestro tiempo la esclavitud nos parece lo más antinatural que puede existir, pero Aristóteles sostuvo que la esclavitud es conforme con la naturaleza, pues unos hombres nacen libres y otros nacen esclavos. (Casualmente, él nació libre: ¡ qué cara más dura !)

Desde ciertas instancias religiosas se afirma que el matrimonio es una institución “de derecho natural”. Pero todos sabemos que la monogamia es más bien excepcional en la naturaleza.

Ningún animal fríe ni cuece sus alimentos. Según eso, cocinar sería antinatural.

Ningún animal se viste. Según eso, llevar ropa sería antinatural.

Hasta hace poco en las facultades de Derecho había una asignatura llamada Derecho Natural. Tras cursarla, la conclusión que obtenían los alumnos es que el Derecho Natural no existe.

En la Naturaleza lo normal es que los animales fuertes den muerte a los débiles. Los carnívoros suelen escoger como víctimas a las hembras embarazadas o a los cachorros de otras especies. No hay solidaridad ni clemencia en este punto. La naturaleza es cruel y despiadada.

Los animales que nacen débiles están abocados a morir, ya que nadie acude en su auxilio. Si un animal enferma, lo habitual es que ningún otro (ni siquiera sus congéneres) le ayuden.

Si un animal pierde la vista o el oído, es rápidamente devorado por los depredadores, o muere de hambre en poco tiempo. No creo que nadie haya visto un león ni un antílope llevando gafas o audífono. Por tanto, “lo natural” sería que, cuando una persona queda sorda o miope, muera en cuestión de días.

Los antibióticos, los analgésicos, la anestesia, las prótesis, los trasplantes de órganos, las transfusiones sanguíneas, las intervenciones quirúrgicas… serían, desde este punto de vista, antinaturales.

Obviamente se replicará: “-Pero la inteligencia humana nos ha permitido desarrollar técnicas para curar enfermedades y evitar muertes. Y nuestra inteligencia también es natural. Por tanto, lo que la inteligencia puede conocer y producir forma también parte de la naturaleza; no es antinatural. Y asimismo la mente humana (que es natural) ha desarrollado un sentido de la ética, de la solidaridad, de la empatía, etc; que por tanto también son naturales”.

Lo anterior es suscribible. Pero entonces habría que ser coherentes. Y aceptar que esas otras realidades que algunos repudian por antinaturales (la anticoncepción, la fecundación in vitro, la muerte digna, los alimentos transgénicos, las clonaciones…) son también naturales, porque las ha desarrollado el cerebro humano, que es natural.

En medio de todo esto, lo único que parece claro es que los conceptos “natural” y “antinatural” no tienen utilidad alguna. Deberíamos evitar usarlos, pues sólo generan confusión. Podrán emplearse otros calificativos (solidario / insolidario, justo / injusto, humano / inhumano, egoísta / generoso…), pero en todo caso ganaríamos mucho desterrando de cualquier exposición los vocablos “natural” y “antinatural”.

(Leido en el blog Ráfagas)

JESÚS ZAMORA BONILLA dijo...

Por cierto, tal como transcribís la cita, da la impresión de que el autor APRUEBA ese miedo a la ciencia. Supongo que no será así, pero estaría bien aclararlo.

Por otro lado, la solución a esto es recordar la distinción entre juicios de hecho y juicios de valor: el descubrir cómo SON ciertas cosas no implica nada absolutamente acerca de cómo DEBEN ser (ni al contrario).

Parasite dijo...

La cita, Jesús, en el contexto en la que se encuentra en el libro no deja lugar a dudas. Su fondo no es otro que el separar naturaleza de sociedad humana, con el fin de evitar justificar las atrocidades humanas mediante comportamientos inherentes o teorías observadas en la naturaleza.

Saludos